Acciones con visión de alto impacto nacional

Para proteger al oso andino, en Conservamos la Vida seleccionamos cinco grandes núcleos que abarcan 19 áreas protegidas del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia: Paramillo-Orquídeas, Tatamá-Farallones-Munchique, Hermosas-Puracé-Doña Juana, Chingaza-Sumapaz y Tamá-Cocuy-Pisba.

En esta etapa inicial del proyecto, nuestras acciones las hemos encaminado sobre el corredor Tatamá-Farallones-Munchique, tierras ubicadas en la cordillera occidental. Allí, Conservamos la Vida estableció una alta ocupación de la especie. Sin embargo, determinó la presencia de 6 localidades donde la baja ocupación de la especie pueden interrumpir la conectividad en el núcleo, y un área donde el conflicto entre el oso y la gente podría generar cacería del Oso Andino.

  • El Águila: posee una disminución en la ocupación debido la pérdida de hábitat. La actividad ganadera es el principal problema, ya que perturba las áreas naturales y ocasiona la pérdida de los bosques, que tradicionalmente son el hogar del oso andino.
  • Dagua-Cali: está caracterizada por la fragmentación del hábitat del oso y la discontinuidad en el movimiento de los animales. La principal amenaza es la deforestación (creación de potreros) y, por ende, la presencia de ganado en aquellos espacios que tradicionalmente eran del oso.
  • El Ramal-Limoncito: existe una interacción poco armónica entre el oso y la gente, quienes reportan ataques de ese animal al ganado. Esta situación viene desencadenando acciones que amenazan directamente a nuestra especie objeto.
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